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DOCTORISIMOS

DESCRIPTORES DEL PENSAMIENTO GERENCIAL EMERGENTE

Por: Carmen Amelia López

 

El pensamiento emergente se concibe como un componente estratégico para que las organizaciones puedan reformular, estructurar y reorientar sus acciones en función de profundizar acerca de la filosofía corporativa. Así, es posible obtener una imagen más clara sobre la acción administrativa y gerencial, por cuanto el planteamiento central de las organizaciones del siglo XXI no es lo técnico, sino lo conceptual, donde el desarrollo de una nueva era y, por ende, de la emergencia de una nueva sociedad está en marcha. Es allí donde el conocimiento se ha convertido en recurso estratégico para la organización, no importando su tamaño y naturaleza. Por ello, la importancia del entorno del siglo XXI, donde la “gerencia” requiere comprender que emerge una lógica organizacional que trae consigo maneras diferentes de pensar y de hacer las cosas. De lo que se trata es de repensar las ideas prevalecientes en el campo de las Ciencias Administrativas y Gerenciales, en relación con la conducción y/o direccionamiento de organizaciones, no importando tamaño o naturaleza, para que en reconocimiento de las señales de transformación que provienen de un entorno cada vez más confuso, difuso y cambiante, se valore la necesidad de repensar las formas de ser, pensar y actuar de la gerencia para transitar el camino hacia la transformación estratégica organizacional. Del grado de preparación que una organización tenga en estos aspectos, se determinará el posicionamiento competitivo de la misma en este contexto, caracterizado por las demandas de la emergente sociedad informacional, que pone en tela de juicio los principios, leyes y aforismos que guiaron el pensar y el hacer de gerentes durante todo el siglo XX. En este sentido, es fundamental generar 4 dimensiones: Epistemológica, orienta lo que es el significado y el sentido del pensamiento gerencial y ejercicio de la gerencia en ambientes con contenidos singulares, complejos y transcomplejos, según sea su ubicación en la perspectiva filosófica: moderna, transmoderna o postmoderna. Axiológica, referida a la consideración de las ciencias administrativas y gerenciales como promotoras del desarrollo y cumplimiento de los anhelos individuales, colectivos, sociales y del compromiso que tienen ante los valores que nutren al espíritu humano: la verdad, la belleza, la justicia y la bondad, como formas superiores de vida social que ordenan y dan sentido a la existencia, con base en el conocimiento y potencial humanos, esta dimensión se considera emergente por cuanto existe en la actualidad “un vacío ético” en las ciencias gerenciales y administrativas. A partir de la ética como una subdimensión de la dimensión axiológica emergen los valores, las conductas y el liderazgo como descriptores en la conformación del pensamiento emergente. Los valores constituyen la fuerza impulsora del hacer de la acción gerencial y administrativa. Son reglas o pautas de comportamiento que les dan sentido y pertinencia a todos los miembros de la organización. Estos en el pensamiento emergente están centrados en el ser humano y en el reconocimiento del otro adquiriendo una nueva dimensión en función de la epistemología. Las conductas, en el paradigma emergente deben concebirse desde una perspectiva relacional y compleja donde se reconoce que el individuo y el colectivo responden a diferentes contextos, procesos y situaciones que dependen de sus experiencias, realidades y significados en el contexto social de las organizaciones. Liderazgo  como descriptor del pensamiento emergente se traduce como la forma consciente de actuar las organizaciones del siglo XXI sustentadas en valores de autorrealización para el cumplimento de  objetivos  y  metas. Estratégica,  esta dimensión concebida dentro del pensamiento emergente nos plantea que las ciencias administrativas y gerenciales deberán replantearse la visión estratégica de las organizaciones para lo cual será necesario sustentarse en la flexibilidad, en la adaptación de los planes a partir de nuevos conocimientos, en la comunicación y diálogo permanente, y en los resultados que permitan potenciar la condición competitiva de los individuos y responder efectivamente al reto del cambio, mediante el Crecimiento como la capacidad de la organización para ir desarrollando su ciclo de vida, denominado por algunos autores “ciclo de desarrollo competitivo”, la Independencia parte del concepto de que la organización bajo el enfoque del pensamiento emergente forma parte de un conjunto de organizaciones que compiten en un sector, en un entorno y que son parte de un sistema mayor, por lo tanto, no pueden estar desconectadas de la periferia que les cubre su operación, antes al contrario, dependen en gran número de ella y la Revolución del conocimiento, se refiere a una amplia variedad de iniciativas, nuevos procesos, y, en algunos casos, nuevas funciones gerenciales. Tecnológica,  esta dimensión provee a las ciencias gerenciales y administrativas de herramientas que favorecen las transformaciones estructurales y la transición de las sociedades industrializadas del mundo globalizado a sociedades de la información, para lo cual el talento humano constituye uno de los descriptores fundamentales del pensamiento emergente y el recurso tecnológico resulta fundamental para el abordaje del pensamiento emergente en las ciencias gerenciales y administrativas por cuanto estos se constituyen en el medio mediante el cual es posible el desarrollo de las redes y la comunicación que le imprimen valor a la organización. Desde esta perspectiva, pudiéramos decir que las ciencias gerenciales y administrativas deben estar abiertas permanentemente a los cambios, más en la actualidad en que el conocimiento que se produce es exponencial. De allí, que deberán no solo administrar el conocimiento sino potenciarlo, ya que es la capacidad de convertir el conocimiento individual en conocimiento organizacional.

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